El sistema lleva la cuenta de qué has enviado y quién no ha contestado, y vuelve a escribir en el momento justo con tu tono. Recuperas trabajo que hoy se pierde solo porque nadie hizo la segunda llamada.
Sabe qué presupuestos siguen sin respuesta y cuánto tiempo llevan esperando.
Vuelve a escribir al cliente en el momento adecuado, con un mensaje que no suena a insistencia.
Te avisa en cuanto el cliente contesta, para que cierres tú y en caliente.
Deja registro de cada aviso, sin que tengas que llevar una hoja de cálculo aparte.
Te dice de un vistazo qué hay parado y cuánto dinero hay ahí esperando.
Como siempre. Queda registrado y empieza a llevársele la cuenta.
Sin agobiar al cliente y sin olvidarse de él, que son las dos formas de perderlo.
Si no hay respuesta, se le recuerda con tu tono. Si contesta, te llega a ti para que cierres.
En cualquier momento puedes ver qué está pendiente y desde cuándo.
Nadie cierra a la primera,
y nadie apunta a quién le toca.
Casi ninguna venta se cierra en la primera llamada: hace falta volver una tercera y una cuarta vez. Lo que no existe en casi ninguna instaladora es el sitio donde está apuntado a quién le toca la siguiente. Se queda en la cabeza de alguien, y la cabeza de alguien tiene una obra encima.
Responde 5 preguntas, se tarda 2 minutos, y te llamamos nosotros.
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