Entra por donde entra hoy, se pregunta lo que falta y queda registrada en su sitio, clasificada y con su urgencia. Tú abres el tablero y está todo puesto.
Atiende WhatsApp, email, teléfono y formularios. Todo acaba en el mismo sitio.
Recoge tipo de trabajo, dirección, disponibilidad y urgencia sin que nadie rellene un formulario.
Separa lo que no es lo mismo: una avería, un presupuesto nuevo, una ampliación o una reclamación de algo que ya hiciste.
Crea la ficha en la herramienta que ya usas: tu tablero, tu hoja de cálculo o tu programa.
Contesta también de noche, en fin de semana y en festivo, que es cuando entra buena parte del trabajo.
Por WhatsApp, igual que hace ahora. No instala nada ni aprende nada nuevo.
Qué necesita, dónde y para cuándo. En su idioma, no en el de un manual.
Con tus criterios: qué es urgente de verdad y qué puede esperar al martes.
La ficha con todo dentro, en su columna, lista para que alguien la coja y trabaje.
Por qué esto no es
un contestador automático.
Una avería y un presupuesto no son lo mismo, aunque lleguen por el mismo sitio. Uno te trae trabajo nuevo, el otro te lo quita si tardas. Y “sigue sin funcionar” no es un encargo: es un cliente que quiere que vayas, no que le mandes precio. Un sistema que los mete a todos en el mismo saco no te ahorra nada, porque los sigues teniendo que leer todos tú para saber cuál es cuál.
Responde 5 preguntas, se tarda 2 minutos, y te llamamos nosotros.
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