Por WhatsApp y por teléfono te llegan fotos de ventanas, medidas apuntadas de cualquier manera y preguntas de serie y color, mientras estás en el taller o tomando medidas fuera. Lo pasas todo a limpio de noche. El sistema recoge y ordena solo cada petición, con las fotos, las medidas y los datos del cliente, sin que dejes lo que tienes entre manos.
Fotos, medidas y series entran mezcladas por WhatsApp y por teléfono.
Estás cortando perfil o tomando medidas en una obra, y no paran de entrar fotos de ventanas, medidas sueltas y preguntas de color y vidrio. Contestar bien en ese momento no puedes, así que lo dejas para la noche, con el taller ya cerrado. Y lo que se queda sin recoger a tiempo se lo lleva otro.
Con las fotos, las medidas y los datos del cliente, cada una en su sitio.
Cada petición que entra queda recogida y ordenada: quién es el cliente, qué obra es, las fotos, las medidas y lo que pide de serie, color y vidrio. El presupuesto lo sigues haciendo tú con tu programa, pero llegas a hacerlo con todo junto y en orden, no rebuscando en el WhatsApp a las once de la noche.
Ordenar lo que entra deja de ser tu segundo turno.
La otra opción es meter a alguien en la oficina solo para recibir y ordenar lo que entra, que son muchos miles al año. El sistema hace esa parte, la de recoger, clasificar y que no se pierda ninguna, para que tú te quedes con lo tuyo: medir, elegir serie y presupuestar. Y el cliente recibe respuesta a tiempo, no al día siguiente.
Una videollamada de 15 a 20 minutos y te lo enseño con tu caso.
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